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Amar es compartir historias: Hoy os cuento la mía

Hace doce años que conocí la polarización de primera mano. Por aquel entonces yo no sabía mucho de energía ni de desarrollo personal, me dedicaba a escribir de ello, profesionalmente como periodista, había hecho un curso de Reiki, pero no sabía casi nada.

Cuando leí por primera vez el nombre de polarización energética okuni, algo se movió dentro de mi cómo si hubiese una verdad detrás de aquellas palabras y en aquel momento supe, que algún día si decidía formarme en algo aprendería aquella técnica de nombre peculiar, pero ahí lo deje y como un deseo de futuro, un tiempo después entreviste a Isabel Díaz por trabajo y de nuevo sentí que en aquella mujer había una verdad que el mundo necesitaba conocer, a ella la encanto la entrevista y me invito a recibir los cursos, pero en aquel momento mi vida era muy convulsa y yo sabia que no era el momento, como un año más tarde, todo estallo por los aires y entre en una depresión, llevaba demasiado tiempo corriendo y de repente me sentía tan cansada, que levantarme de la cama y darme una ducha me parecía una proeza.

Entonces recorde aquella entrevista y aquella técnica de la que había leído tiempo atrás y pensé que tal vez podría ayudarme, esa misma tarde recibí un email de okuni con actividades, tiempo después supe que Isabel llevaba tiempo acordándose de mi al levantarse por la mañana y al no saber como entrar en contacto me mando las actividades. (Lo nuestro estaba escrito)

Conteste que me encantaría hacer el intensivo urbano, que era la siguiente semana, pero que en ese momento mi economía no estaba muy boyante, y me recordó que tiempo atrás me había invitado a hacer los cursos, así que con la poca fuerza que me quedaba, llegue a cuatro caminos, dónde por aquel entonces estaba okuni, abierta a descubrir lo que aquello pudiese traerme.

Aquella semana me cambio la vida, entre con una depresión y salí sin ella, comprendí el porque de todas las malas decisiones de mi vida, cada mañana esperaba con impaciencia la llegada del curso y más y más piezas empezaban a encajarme, entendí a mi adulta, comprendí a mi niña, a mi familia, como había manejado mis relaciones, por qué me había encontrado siempre tan mal en algunos lugares o con alguna gente, comprendí mis alergias y mi asma (Que ha ha fecha de hoy han desaparecido del todo). Todo empezó a transformarse, porque no solo cambie yo, si no que a medida que yo cambiaba y aprendía a mover la energía todo lo demás parecía cambiar también.

Cuando acabe el curso solo podía compartirlo, con toda la gente que conocía, amigos, familia,conocidos, la gente que trabajaba en okuni en aquel entonces ya se reían cada vez que alguien llamaba de mi parte, pero es que cuando algo te llega al corazón la necesidad de compartirlo te puede.

Yo encontre mi lugar en el mundo, el lugar en el que sigo y en el que trabajo desde hace una década y en ese tiempo he visto a muchas personas salir del intensivo urbano, o del residencial en la naturaleza, personas muy distintas, con historias muy diversas, y en cada una de sus caras veo la mía, en cada una de sus piezas encajadas, en cada paso por la camilla, del que se levantan con la sensación de haber soltado muchísimo peso, por eso este año que se acerca la undécima, siendo el once un número tan importante para la magia, hemos decidido abrirnos a que podáis compartir el urbano con la persona que quieras o que sepas que puede necesitarlo.

Sabemos que el paso a la 11 es un paso a la integración desde la unidad y por eso queremos que también forméis parte y avancemos unidos en el camino del cambio.

¿Te vienes? pincha aqui para enterarte de todo.

 

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